Miércoles, 15 Agosto 2012 Prado

Tarde musical en el Prado

Después apareció la música. No podía ser de otra manera.

Dicen que la música enriquece al alma. Un gran cliché, pero uno muy cierto. Nada mejor que una linda melodía para alegrar una tarde, esbozar una sonrisa o, simplemente, pasar un buen rato. Este fue el aporte de Belén, empezó por la guitarra. De nuevo surgió el tan repetido "Esto es lo que yo sé", o "Lo que yo hago bien" o, por qué no, "lo que a mí me gusta". De eso se trata, de compartir lo de uno, de compartir un momento, un tiempo, y que mejor que hacerlo a través de una pasión. Para algunos puede ser el deporte, para otros (los que tuvieron la voluntad de la práctica) el cambio es a través de acordes. La música nos permite llegar y viajar a lugares increíbles, y tiene un efecto sensacional e indescriptible entre los niños.

Este fue el aporte de otra de las personas que decidió moverse y dar un rato de su tiempo. No sólo da clases semanales en el "Rincón de todos", sino que además consiguió llevar a los nenes a un día de paseo y cultura por el Prado, a la casa de ...., con - ni más ni menos - que la Sinfónica (?) uruguaya. Dicen que querer es poder, y a veces es tan fácil como sólo comenzar.

¿Quién dijo que eso no suma?

"En mi trabajo cambiaron las computadoras". Hay gente que tiene el don para la música, otros que son buenos con los números, otros con la pelota. Otros que por ahí también son buenos (o buenas) en estas actividades, o en otras, pero por una cosa u otra, no pueden - o no quieren en un preciso momento (no todos podemos o queremos siempre, no está mal admitirlo) - y la ayuda viene por lo material. Buscamos participación, activarse, pero siempre preferimos algo a nada. A veces el estudio, el trabajo, las prácticas, etc, combaten con otras ganas, ya sea de ir más al cine, de salir más a caminar, o de tratar de ayudar en alguna organización. A todos nos pasa o nos pasó alguna vez. Y así aparecieron una computadoras. Una chica que tiene agenda a tiempo completo nos dijo que en su trabajo iban a cambiar los equipos y nosotros destinamos estos flamantes ordenadores a una institución que los recibió con gran gracia.

Así se va armando la cadena, y el árbol se va regenerando.

Belén con la guitarra, la chica de las computadores, los varones de la pileta, cada uno es una rama de un gran árbol. La idea es que esto sea un monte, y este primer árbol se pierda entre todos los demás.

INJU INJU

Apoyan